poca luz le acabaron la vida en el rocio de Bucaramanga.
Homicidio por intolerancia en Bucaramanga: mecánico fue asesinado tras presunto engaño en la reparación de una motocicleta
Un lamentable hecho de intolerancia terminó con la vida de Enrique Sánchez Lizarazo, un joven mecánico de 21 años, conocido en el sector como “Poca Luz”. El crimen ocurrió hacia las 7:30 de la noche del martes en el barrio El Rocío, sobre la vía principal de la calle 105 con carrera 16, frente al taller de motocicletas “Motoluna”, donde laboraba la víctima.

Según las primeras versiones, dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta llegaron al lugar. El parrillero descendió del vehículo y disparó en cuatro ocasiones, impactando a Sánchez Lizarazo con dos tiros en su cuerpo. Aunque fue trasladado rápidamente a un centro asistencial, los médicos confirmaron su fallecimiento minutos después de su ingreso.
agresor de nacionalidad venezolana ⤵️


Gracias a la rápida reacción de la Policía Nacional y a la implementación del plan candado, los agresores fueron interceptados cuando huían por la vía que conduce al puente El Bueno. En medio de la persecución, uno de los sospechosos, identificado como Pompilio Felipe Meléndez Vargas, de nacionalidad extranjera, intentó esconderse bajo un vehículo dentro de un parqueadero. Allí fue capturado por las autoridades, portando el arma de fuego utilizada en el crimen, la cual tenía cinco cartuchos percutidos y uno sin disparar.
Meléndez Vargas, quien estaba en libertad condicional por delitos de hurto en Barrancabermeja, ahora enfrenta cargos por homicidio agravado y porte ilegal de armas. La Policía continúa en la búsqueda del conductor de la motocicleta, quien logró escapar del operativo.
Según las primeras indagaciones, el homicidio habría tenido como origen un conflicto por la reparación de una motocicleta. Al parecer, Meléndez habría mandado arreglar su moto donde trabajaba Enrique Sánchez, pero este último habría reemplazado piezas originales por repuestos de menor calidad, lo que habría desatado la furia del agresor.

El caso pone nuevamente sobre la mesa la problemática de la intolerancia y la deshonestidad en algunos sectores del comercio informal. Dos familias hoy sufren las consecuencias: una llora la pérdida de un joven, y la otra enfrenta el dolor de ver a uno de los suyos tras las rejas.
Las autoridades adelantan la verificación de cámaras de seguridad y demás pruebas para esclarecer totalmente los hechos y presentar a los responsables ante un juez de control de garantías.
